
En Salmos 86 podemos ver una actitud de clamor por parte de David hacia Jehová. Un joven tan amoroso para con Dios, que en este pasaje prácticamente nos deja saber que una de muchas, sus oraciones llegar a tocarnos profundamente, y es que con solo leer, podemos llegar a sentir lo que él sentía, si así tú dispones tu corazón a Jehová, tanto para leer con amor y para entender con sabiduría, del cual notarás como cada versículo puede dejar algo impactante en tu vida.
Yo en particular, he escogido esta vez el versículo 11 de Salmos 86, que es el pasaje que estamos tratando hoy, para que así como yo también me edifico, tú también te edifiques.
Cuando leí este pasaje decidí escoger ese versículo tan llamativo, que me hizo acuerdo a cuando yo aquella vez pedí a Dios que realmente si de verdad estaba en sus caminos que me diera dirección para confirmar si era el correcto o no, pero cuando de verdad anhelamos encontrarnos con ese camino que lleva donde él quiere para encontrarlo, creeme que realmente te concede ese anhelo.
Por esa misma razón yo estoy agradecido con Dios, que después de tantos años en «la palabra», realmente pude hallar consuelo en él, y no hablo de aceptarlo y ni de recien creer en él…
Esta palabra me enseñó a que tarde o temprano, tenemos que decir «enséñame por dónde andar Dios» en momentos claves.
Pero lo más impactante es que no se trata sólo de una vez, si no que, creo yo que deberíamos declarar aunque sea al despertarnos, o también puede ser en ocasiones que veamos conveniente.
De una u otra forma, sería válido recordar y esta palabra.
Yo en particular mientras redacto todo esto, confirmo de que es una palabra tan poderosa, que se hace manifiesta en cuanto se declara con el corazón, al menos eso siento yo en lo más profundo.
Jehová, gracias por darme tu amor, ese amor que representa tu camino para poder seguirte y andar en verdad, para que mi corazón solo mire adelante y seas tú el único a quien seguir en esta vida. Amén.
